Discurso del Director General Juan Somavía con motivo de la visita de la Presidenta de la República de Chile Michelle Bachelet a la Conferencia Internacional del Trabajo
(4 de junio de 2007)
“La prioridad de la Presidenta Bachelet
es la agenda de la gente”

Señor Presidente, señores Vicepresidentes, queridos amigos, muy querida Presidenta Michelle Bachelet.

La suya es una vida marcada por la lucha. Lucha contra la violación de los derechos humanos para que nunca más esa tragedia desgarre el alma nacional. Lucha por la democracia, para que cada chileno pueda definir los rumbos políticos nacionales. Pero también lucha por la reconciliación nacional donde, sin olvidar el pasado reciente, como Ministra de Defensa impulsó históricos reencuentros entre la civilidad democrática y los militares y también de las fuerzas armadas con su propia historia republicana.

Lucha por la igualdad de género y la no discriminación. Y hoy Presidenta de Chile.
Queridos amigos, ¿por qué les digo todo esto?
Porque la Presidenta Bachelet viene de esa estirpe política en donde la profundidad de sus convicciones está enraizada en la vida misma, y en su propia experiencia de vida. Y cree que la política debe estar al servicio de la gente, de las familias, de las comunidades.
Y ello distingue su estilo y su personalidad: escuchar y dialogar para mejor decidir.
Escuchar a la gente, entenderla en su realidad, en sus inquietudes, en sus aspiraciones, en su humanidad y desde la humanidad de la Presidenta. Y dialogar, con el mundo político, empresarial, del trabajo y otros, para que más allá de las legítimas diferencias, se encuentren senderos compartidos para responder, precisamente, a las necesidades de la gente.
La Presidenta Bachelet, con sus valores, su estilo propio y su enorme tenacidad, está impulsando en Chile una reforma previsional para construir un sólido piso social que abarque, en primer lugar, a los chilenos más desprotegidos.
La protección social es el signo distintivo de su liderazgo.
Está impulsando la equidad en todos los planos de la sociedad chilena, luchando contra la desigualdad desde la cuna. Déjenme darles un pequeño ejemplo: ha producido una expansión masiva de salas cunas para facilitar el trabajo de la mujer pero también el cuidado y educación inicial de los niños.
Como usted lo dijo, Presidenta, en su reciente mensaje a la nación, el 21 de mayo, y la cito: “debemos hacer del trabajo decente, un imperativo ético, como sociedad, y debemos fortalecer la responsabilidad social empresarial”
.


Y todo esto usted lo explica, nuevamente, con gran simplicidad política. Chile ha tenido éxito económico, debe lograr el correspondiente éxito social. Y, así responde, así interpreta a los muchos que miran el bienestar desde la distancia y se preguntan ¿cuándo será nuestro turno?, ¿cuándo nos tocará a nosotros?
Queridos amigos de esta gran asamblea tripartita mundial, no es fácil describirles la emoción que siento como Director General chileno al recibir a la Presidenta Michelle Bachelet.
Hoy tengo el honor de presentarles a una Presidenta que está transformando en políticas concretas una verdad esencial. No hay crecimiento económico sustentable sin justicia social. Cada vez más necesaria por los desequilibrios que nos trae la globalización.
Y no hay desarrollo sustentable sin respetar los equilibrios entre las políticas económicas, sociales y medio ambientales.
Es por eso que el mensaje que hoy nos trae la Presidenta de Chile tiene un valor universal. Es una líder nacional de proyección mundial. Porque su prioridad es la agenda de la gente, la gente en todas partes del mundo.
Bienvenida, Presidenta, a la Organización Internacional del Trabajo.

“Chile ha tenido éxito económico, debe lograr el correspondiente éxito social”.