La observación

Observar no es sinónimo de mirar o ver. Cuando miramos o vemos algo lo hacemos de manera superficial e involuntaria, casi por accidente. En cambio, al observar, dirigimos nuestra atención hacia un hecho de la realidad para encontrarle sentido. La observación, implica mirar un objeto o un sujeto de cerca y desde diferentes puntos de vista, poniendo atención en todos los aspectos que consideramos relevantes. Lo importante es que nos permita luego poder reconstruirlo sin necesidad de tenerlo a nuestra vista.

La observación se puede llevar a cabo de manera directa, es decir, cuando entras en contacto con tu objeto o sujeto por investigar. Pero cuando no tenemos acceso a aquello que nos interesa estudiar, hablamos de observación indirecta. En este caso, para hacer tu descripción, te basas en libros, revistas, grabaciones, fotografías, entre otros.

Ahora bien, respecto a la forma en que realizaremos la observación, lo primero que debes considerar es que, para obtener resultados confiables, es importante que nos aseguremos de que lo que estamos observando sea propio de esa persona, y no el resultado de ciertas circunstancias excepcionales. Una solución es hacer una observación sistemática, por ejemplo, observar al sujeto en diferentes momentos del día, o consultar diversos tipos de fuente.

Por otro lado, es importante organizar la información. Existen dos maneras de hacerlo: una es de forma libre, es decir, sin una idea preconcebida de lo que quieres encontrar y tomando notas breves; la otra es a través de pautas o fichas, lo que se llama observación estructurada, que es útil cuando ya sabes qué quieres observar.